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Un reciente informe publicado por el periódico oficialista Granma pone en evidencia la grave crisis habitacional que atraviesa Cuba: apenas el 65% de las viviendas existentes en el país se encuentra en buen estado técnico.
Esta cifra es un reflejo directo de décadas de negligencia, falta de planificación, acceso precario a materiales de la construcción de calidad y el impacto de desastres naturales, que han agravado aún más un panorama desolador para millones de cubanos.
Según Delilah Díaz Fernández, directora general de la Vivienda, al cierre de 2024 el estado del fondo habitacional cubano sigue siendo alarmante. De las 4,078,519 viviendas registradas, solo el 65% está en condiciones aceptables.
Más preocupante aún, 59 municipios del país, incluidos diez de La Habana, no lograron terminar las células básicas habitacionales planificadas, un indicador del fracaso en el cumplimiento de la Política de la Vivienda.
Además, de las 8,331 células aprobadas para el año, 3 461 siguen sin iniciarse, con Granma liderando la lista de rezagos. Esta provincia también enfrenta el desafío de erradicar 33,126 pisos de tierra, un ejemplo claro de las condiciones precarias en las que viven muchos cubanos.
Más de 12,000 hogares en Guantánamo fueron dañados por el huracán Oscar, pero alrededor de 10,000 de ellos siguen esperando solución subrayó Díaz.
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Artemisa presenta una situación igual de alarmante, con más de 18,000 casos sin resolver, mientras que en Granma apenas se ha respondido al 1,2% de los damnificados por el terremoto del 10 de noviembre.
El informe revela una grave escasez de materiales de construcción esenciales. Por ejemplo, el suministro de tejas en Artemisa y Guantánamo alcanza solo el 15% y 26% de lo necesario, respectivamente, mientras que la entrega de cemento en estas provincias no supera el 11% en el primer caso y el 26% en el segundo.
Aunque algunas provincias, como La Habana y Santiago de Cuba, han sobre cumplido sus niveles de entrega de materiales, menos del 30% de las afectaciones han sido resueltas.
Estas cifras no solo revelan la insuficiencia de los recursos asignados, sino también la incapacidad del régimen para implementar soluciones efectivas a las necesidades básicas de la población.
Incluso en casos donde los materiales fueron entregados, la lentitud y falta de organización han impedido resultados significativos.
El gobierno ha anunciado la construcción de 12,183 viviendas por diferentes vías en 2025, así como la finalización de 6,209 viviendas en el sector estatal.
Sin embargo, las cifras actuales y el historial de incumplimientos sugieren que estas metas son, en el mejor de los casos, optimistas y, en el peor, irrealizables.
Mientras tanto, la población sigue enfrentando un déficit habitacional que compromete su calidad de vida y su futuro. La crisis habitacional es una prueba más del deterioro de la infraestructura y la ineficiencia del régimen cubano.
Para comprender la magnitud de la ineficiencia del programa de construcción de casas promovido por el régimen cubano, basta con señalar que, según cifras oficiales de 2021, más de un tercio de las viviendas en Cuba se encuentran en estado regular o en mal estado técnico.
En este contexto, el gobierno cubano informó días atrás sobre la elaboración de una futura Ley de Vivienda, con la finalidad de presentar el anteproyecto en próximas sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Aunque el anteproyecto aún se encuentra en proceso de redacción y no se han divulgado todas sus especificidades, durante la sesión de la Comisión Agroalimentaria previa al Cuarto Período Ordinario de Sesiones del Parlamento cubano, correspondiente a la X Legislatura, los parlamentarios conocieron que dicha ley pretende mantener la posibilidad de disponer de una casa en la ciudad y otra en el campo, bajo el concepto de propiedad, según reportó el diario oficialista Granma.
De acuerdo con esta información, la nueva Ley busca que se respeten las tipologías constructivas aprobadas por el Ministerio de la Construcción (Micons) en 2017.
La información fue brindada en una presentación del Programa de Atención al Plan Turquino y la Ruralidad en Cuba, en la que se encontraba presente el vicepresidente cubano Salvador Valdés Mesa, momento en el que el dirigente reconoció el grave deterioro de las condiciones de vida en las zonas rurales del país, aunque insistió en que se deben defender los “logros de la Revolución”.
La vivienda es un tema crucial en la cotidianidad cubana, especialmente porque el gobierno no le otorga la atención prioritaria que requiere, mientras persiste en la construcción de hoteles en el país.
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