Los cubanos están siendo testigos de un fenómeno curioso: la importación de carros de lujo por parte de particulares, a pesar de las limitaciones económicas que enfrenta la isla.
Un vistazo al perfil de TikTok de Cuba Autos (@cuba_autos) revela una creciente presencia de marcas como Mercedes Benz, que parece estar en tendencia entre los automóviles importados.
Este perfil, que se dedica a compartir imágenes y videos de vehículos recientemente adquiridos en Cuba, muestra una variedad impresionante.
Además de Mercedes Benz, destacan marcas de automóviles como Audi, Jeep, Mazda, Chevrolet, entre otras, que llegan a la isla a través de importaciones realizadas por entidades específicas. Las imágenes dejan entrever modelos de alta gama que suelen ser de mercados más desarrollados.
El auge de estos vehículos ha generado debate en redes sociales. Mientras unos celebran la posibilidad de acceder a marcas de prestigio, otros cuestionan cómo estos autos conviven con las condiciones económicas de la mayoría de los cubanos.
Este fenómeno pone en evidencia las desigualdades que persisten en el país y genera preguntas sobre las políticas de importación, los costos asociados y el futuro del mercado automotriz en Cuba. Todavía queda claro que el lujo rueda poco por las calles de la isla.
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Importación de carros de lujo en Cuba: ¿Qué está pasando?
En los últimos meses, la importación y comercialización de carros en Cuba ha generado un intenso debate debido a la implementación de nuevas normativas y restricciones. Estas medidas han cambiado significativamente el panorama automovilístico en la isla, beneficiando a ciertos sectores y excluyendo a otros.
El 1 de enero de 2025 entró en vigor el Decreto 119/24, que flexibiliza la comercialización de vehículos en Cuba y permite a personas naturales adquirir automóviles en dólares estadounidenses.
Esto ha impulsado la demanda, particularmente de autos de lujo como los Mercedes-Benz. La sucursal de esta marca en La Habana, administrada por MCV Comercial S.A., reportó una saturación de citas desde la apertura de contrataciones el 9 de enero.
Los precios de estos vehículos oscilan entre 51,000 y 190,000 dólares, evidenciando una creciente polarización económica en la isla. Aunque se celebró la venta del primer automóvil bajo esta normativa, la mayoría de la población cubana permanece al margen de este mercado debido a su precaria situación económica.
Además de los autos de lujo, el mercado incluye vehículos de marcas chinas como FAW, DFSK, Skywell y Foton, con precios más accesibles que van desde los 16,000 hasta los 46,000 dólares. Estas opciones han ampliado la oferta, aunque continúan siendo inaccesibles para una gran parte de los cubanos.
Las nuevas regulaciones también establecen procesos transparentes para las contrataciones, eliminando intermediarios y adoptando un enfoque más directo. La información completa sobre estas ofertas está disponible en el catálogo publicado por MCV Comercial S.A..
Sin embargo, la reciente normativa sobre importación de vehículos ha traído consigo restricciones que complican los envíos desde Miami. Una de las principales exigencias es la presentación de una autorización oficial del fabricante para garantizar respaldo técnico y piezas de repuesto.
Esto ha excluido a muchas agencias de exportación en Estados Unidos, que operaban desde 2022. Según expertos, estas medidas buscan centralizar el mercado automovilístico en entidades estatales como CIMEX y Servicios Automotores S.A. (SASA), las cuales pertenecen al conglomerado militar GAESA. Estas entidades han monopolizado históricamente el sector, limitando la participación de actores privados.
El impacto de estas políticas ha generado críticas tanto dentro como fuera de Cuba. Mientras algunos ven en ellas una oportunidad para mejorar el acceso a vehículos modernos y diversificar el mercado, otros las interpretan como un intento del régimen por fortalecer su control financiero en medio de una crisis económica profunda.
La situación sigue evolucionando, pero el descontento social y la exclusión de sectores clave auguran un futuro incierto para el mercado automotriz en Cuba.
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