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La mudanza de los convictos sexuales hacia Kendall sigue causando polémica en el estado de la Florida, justo cuando este domingo 6 de mayo se acaba el plazo para abandonar el campamento en el que estos vivían en Hialeah.
El principal problema es que los residentes de la zona rechazan su presencia y alertan que se trata de una situación que pone en riesgo su seguridad.
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Según Telemundo 51 algunos residentes del área de Kendall se acercaron para decirles que tenían que irse, incluso algunos los amenazaron.
La realidad es que más de 300 depredadores sexuales recibieron un ultimátum para que se fueran de Hialeah en el día de hoy como fecha límite. Esta situación llega después que el pasado 21 de marzo el alcalde del Condado de Miami-Dade, Carlos A. Giménez, enviara una carta en la que hablaba de un plan para cerrar el campamentos de estos delincuentes, muchos de los cuales están bajo libertad condicional.
Aunque se negaron en un principio, no lograron que les permitieran mantenerse donde estaban. El foco del conflicto reside en el choque a efectos legales y sociales, puesto que la ley establece que estos asentamientos pueden ponerse en marcha siempre que cumplan la distancia mínima de 2.500 pies de las escuelas, parques y centros de cuidados de niños.
Sin embargo este movimiento cuenta con la firme oposición de los residentes, que ven la presencia de estos sujetos como un peligro potencial.
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