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La ciudad de Nueva Orleans comenzó el 2025 con una tragedia sin precedentes: al menos 10 personas murieron y 30 resultaron heridas cuando un hombre condujo a alta velocidad una camioneta contra una multitud en la emblemática calle Bourbon, en el Barrio Francés, durante la madrugada de este 1 de enero.
El atacante, un hombre aún no identificado, embistió la camioneta contra la multitud alrededor de las 3:15 a.m., hiriendo a decenas de personas que celebraban la llegada del nuevo año.
Tras el impacto, el agresor abandonó el vehículo y abrió fuego contra los agentes de policía que respondieron al ataque.
En el tiroteo posterior, el atacante fue abatido por los oficiales, aunque dos de ellos resultaron heridos y se encuentran en estado estable.
El FBI está investigando el incidente como un acto de terrorismo. En la camioneta del agresor, las autoridades encontraron lo que parecían ser explosivos improvisados, lo que ha generado una alerta adicional sobre la magnitud del ataque.
La superintendente de la Policía de Nueva Orleans, Anne Kirkpatrick, calificó el acto de "comportamiento muy intencional" y aseguró que el atacante "estaba decidido a causar el mayor daño posible".
La alcaldesa de la ciudad, LaToya Cantrell, también se refirió al incidente como un "ataque terrorista", y dijo que se encontraba horrorizada por lo sucedido.
El ataque tuvo lugar en uno de los puntos más concurridos de Nueva Orleans durante la celebración de Año Nuevo.
Bourbon Street y sus alrededores estaban llenos de turistas y residentes que festejaban, cuando el agresor irrumpió en la escena. "Cuando llegué al trabajo esta mañana, era un caos. Había cuerpos en el suelo, cubiertos, y la policía buscaba posibles explosivos", relató Derick Fleming, jefe de porteros de un hotel cercano en declaraciones al medio Local 10.
El FBI, la ATF (Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos) y el Departamento de Seguridad Nacional han desplegado equipos de investigación en la zona. Los investigadores continúan buscando posibles artefactos explosivos en el área, lo que ha llevado a las autoridades a acordonar un perímetro de media milla alrededor de la escena del crimen.
El presidente Joe Biden se comunicó con la alcaldesa Cantrell para ofrecer apoyo federal en la investigación, calificando el ataque como "horrible" y reafirmando que no hay justificación para la violencia. "Mi corazón está con las víctimas y sus familias. No toleraremos ningún ataque en nuestras comunidades", afirmó Biden en un comunicado oficial.
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