
Vladimir Putin inauguró este miércoles la novena legislatura de la Duma Estatal —la cámara baja del Parlamento ruso— con un llamamiento explícito a continuar la guerra contra Ucrania, exigiendo a los nuevos diputados que pongan todo su empeño en alcanzar la victoria militar.
«Ustedes están llamados a prestar especial atención a asuntos de importancia estatal, como el reforzamiento de la defensa del país y hacer todo por nuestra victoria», declaró el mandatario desde la tribuna parlamentaria según EFE.
La sesión inaugural llega diez días después de unas elecciones legislativas celebradas entre el 18 y el 20 de septiembre, en las que el partido oficialista Rusia Unida obtuvo entre 349 y 355 de los 450 escaños, asegurándose una mayoría constitucional.
Los comicios fueron denunciados como fraudulentos por observadores internacionales y opositores, quienes señalaron la ausencia de competencia real y múltiples irregularidades, según reporte de Infobae.
Putin había convertido esas elecciones en un respaldo implícito a la continuación de la invasión, y ahora traslada ese supuesto mandato popular a la nueva cámara, pese al enorme desgaste que la guerra impone sobre Rusia.
En el plano humano, las cifras son devastadoras. El Estado Mayor ucraniano reportó más de 1,5 millones de bajas rusas —entre muertos, heridos, desaparecidos y capturados— al 11 de septiembre, y la inteligencia británica confirmó que Rusia había superado el medio millón de soldados muertos en combate.
Una investigación periodística identificó al menos 258,000 soldados rusos fallecidos con nombre y apellido, cifra que representa solo los casos documentados individualmente.
Solo en julio, Rusia registró 42,860 bajas en un único mes, el peor registro mensual hasta ese momento desde el inicio de la invasión en febrero de 2022.
El presidente ucraniano Volodimir Zelenski reveló el martes que Rusia había puesto en marcha una nueva movilización encubierta tras las elecciones, señal de que el Kremlin necesita reponer tropas con urgencia.
En el frente económico, el panorama no es menos sombrío. Según un análisis de El País, el gasto ruso en defensa, seguridad y espionaje suma ya casi la mitad del presupuesto público total, con un incremento del 30% solo en el primer semestre de 2026.
El déficit fiscal revisado para este año asciende a 7,3 billones de rublos, equivalentes al 3,2% del PIB, mientras el Banco Central ruso rebajó la previsión de crecimiento a entre 0% y 1%, con una inflación proyectada de entre 6% y 7%.
Ucrania, por su parte, ha golpeado sistemáticamente la infraestructura energética rusa: atacó 24 de las 34 grandes refinerías del país entre enero y julio, inhabilitando más del 45% de la capacidad de refinado.
El 20 de septiembre —el mismo día de la última jornada electoral rusa— un ataque masivo con drones paralizó por completo la refinería de Kapotnia, en Moscú, la mayor de la capital.
Los ingresos petroleros rusos cayeron un 45,4% interanual en el primer trimestre de 2026, y el fondo soberano del país se desplomó del 6,5% al 1,8% del PIB desde el inicio de la invasión.
Putin ha rechazado en múltiples ocasiones durante 2026 cualquier propuesta de alto el fuego o negociación directa con Ucrania, apostando por prolongar una guerra que, según los datos, está hipotecando el futuro económico y humano de Rusia.
Vídeos relacionados:
Archivado en: